Fútbol

Nunca me han apasionado muchas cosas. De niño me recuerdo a mi mismo escuchando a mis compañeros de clase y amigos hablar de fútbol, nombrando a cada uno de los jugadores de todos los equipos con precisión y molestándose los unos con los otros cuando tenían opiniones diferentes. Tales llegaban a ser sus desacuerdos que podían dejar de hablarse por días enteros. Yo nunca pude recordar los nombres de todos los jugadores de un equipo, podía nombrar a las estrellas después de largas horas en las que me proponía aprender los nombres de aquellos jugadores que tanto impresionaban a mis compañeros. Cuando me sentaba con mi Papá a ver jugar a las Chivas y otros equipos, mi entusiasmo inicial por entender y disfrutar el juego se perdía pronto y me quedaba profundamente dormido después de ver los primeros 15 o 10 minutos del juego. Pronto me di cuenta de que no podía entender y por lo tanto tampoco podía disfrutar el fútbol. Es algo difícil para un niño al que no le gusta el fútbol crecer en este país en donde se le considera casi una religión. Para mi fue frustrante no poder llegar a comprender por que tanta pasión por ese juego, en el que las jugadas espectaculares son escasas y los goles un acontecimiento raro. Mi frustración creció tanto que llegue a odiar el deporte y a la gente que lo “worshipeaba” No había cosa que me molestara más que un grupo de muchachos, hablando de aquellos extraños que jugaban en lugares lejanos y ganaban millones por correr detrás de una pelota. Me molestaba mucho más cuando alguien me preguntaba con gesto amistoso “tu a que equipo le vas?” y mi respuesta, siempre con ese acento molesto y el ceño fruncido “no me gusta el fútbol, lo mio es el americano” Muchas personas tuvieron que darse por vencido conmigo. Debido a que nunca llegue a entender el deporte, tampoco me llego a interesar jugarlo. Mientras todos mis compañeros de primaria y secundaria hacían equipos para jugar el deporte nacional, yo me sentaba en un lugar alejado de la “cancha”, para evitar los balonazos, y me sumergía en libros. Me gane una fama antisocial, cuando eres un pequeño niño esto es lo peor que te puede pasar. Crecí y por mucho tiempo le profese un desprecio enorme al fútbol. Pero ahora creo que ya por fin entiendo la razón por la cual la gente puede morir por ese juego. Todo gira alrededor de la pasión, con el tiempo he llegado a apasionarme por algunas cosas, libros, musica, cine, escultismo, etc. Esas son cosas que en mi, causan grades emociones y haría cosas impensables por ellas. Y por fin llegue a entender que no odio al juego, sino que odio no poder emocionarme de la manera en que mucha gente se emociona, odio no poder comprender que es lo que esta pasando en la cancha, pero no me importa lo suficiente como para comprenderlo. En resumidas cuentas, odiar esta clase de cosas, deportes, musica, géneros, estilos, gustos, etc. Es una perdida de tiempo, pues si no podemos entender, es injusto y cerrado odiar. Respetemos las diferencias y la variedad que existe en este mudo. Y alegrémonos de que exista la diversidad y la tolerancia.