[Flash 9 is required to listen to audio.] 0 plays

I recorded this song from a Radio Station in Finland. I liked it, I have no idea how is it called and I can’t find anything using the lyrics. Enjoy.

[Flash 9 is required to listen to audio.] 0 plays

Versión acústica de “Tear You Apart” por “She Wants Revenge”

Un popurrí de ideas y pensamientos

Si le preguntas a cualquier persona, la mayoría de ellos te dirán que los cambios traen consigo cosas buenas y mejoras para la vida de las personas. En general esto es cierto, los cambios generalmente son para mejorar, la historia no nos miente. ¿Pueden recordar algún cambio que haya traído consigo graves consecuencias? Yo sí, el nazismo fue un cambio, el mundo pensó por mucho tiempo que Hitler era un gran líder para Alemania y un ejemplo para toda Europa -guess what, he killed thousands- Pinochet, misma historia. Bien dicen, más vale malo conocido que bueno por conocer.

Me considero a mí mismo como una persona abierta al cambio, listo para aceptar cambios que me parezcan adecuados para mejorar individualmente y socialmente. Es bueno intentar nuevas cosas, evolucionar y crecer. He aprendido poco y olvidado demasiado. Parte de la condición humana. Muchas veces pienso que olvidamos más de lo que aprendemos. Que comprendemos menos de lo que podríamos y nos “enchulamos” demasiado por lo que hemos logrado. Somos vanidosos en extremo y nadie está libre de ello. Todos los días convivo con personas que basan su valor personal en lo que poseen y no por lo que son. Personas que aparentan ser cosas que no son e hipócritas que viven de una forma y piensan de otra. ¿Yo? Yo soy la peor de todas, miento, aparento y me vanaglorio en una inexistente opulencia. Todo lo que una vez fui lo he dejado de ser. Alguna vez aprendí a aceptarme, a ser callado y mesurado porque así era feliz, a ignorar a las personas y a ser cortes. Ya no soy nada de lo que solía ser. Todo lo que llegué a aprender lo he olvidado. Hace tiempo hice un viaje que me ayudo a crecer y a madurar. A ser una mejor persona, pagué un precio pero valió la pena. Al final lo desperdicie, de otra forma no sería yo, desperdicio lo mejor que tengo, lo mejor de mi vida. Pero no es mi culpa, esta sociedad nos ha enseñado a desperdiciar la vida. Desperdiciarla en un trabajo sin futuro, con una persona que no vale la pena, en escuelas donde no se aprende nada, en guerras sin sentido, en mentiras de mentiras. Puedo parecer amargado para ustedes pero así es como soy. Cuadrado y represivo, guardián de mis pasiones y verdugo de lo demás. Algunas veces pienso que hay algo mal conmigo.

Recuerdan Tyler Durden, todo lo que hace y piensa, el está en contra del mundo y con gestos de aprobación y admiración pensamos que él es quien está en lo correcto, que el mundo está mal. No. Él está mal, no el mundo. Puede que no crean en la democracia, que la vean muerta y enterrada. Pero es justa, más justa que cualquier otra doctrina. La vida de uno no es igual a la de un millón. Hay que aceptarlo. Yo soy el que está mal. Lo acepto y lo ignoro. I’m the ruler of my own world.  

NB: Qué weba editar. La imagen es la última que me dio la busqueda en google con la palabra “popurri”

La prostituta y yo

Tengo una relación con una prostituta de Tacuba. Nunca he hablando con ella, rara vez la veo a la cara, una sola vez la he visto a los ojos y la veo cinco días a la semana, a lo mucho. Paso junto a ella mientras espera ‘cliente’. Siempre que paso por ahí, triste, pensativo o
contento, no puedo evitar mirar de reojo. Aveces sonríe, no importando si esta sola, otras veces tiene la vista baja, pensativa y sombría. Soy cuidadoso, no quiero que me vea mirarla, no quiero que se sienta juzgada. Verla se ha vuelto parte de mi rutina. Verla sonreír me anima, alguien con una vida tan dura y una sonrisa tan franca es muy raro estos días. Verla triste me da fuerza, su vida es más dura que la mía. No verla me estremece y entristece. Sé que ella me reconoce, la he visto mirarme de *soslayo al pasar. Muchas veces al caminar por
ahí, imagino que le hablo, que la saludo y la invito a comer. Ella es una mujer y yo no estoy  interesado en sexo comprado. En el placebo del amor. Imagino que le pregunto de su vida, de sus hijos, de sus sueños y aspiraciones. Imagino que después de comer compartimos un
cigarrillo y después yo parto a mi casa y ella sigue con su trabajo. No lo haré, no quiero molestarla, no quiero implicarme en nada. Imaginar es seguro y fácil, sin problemas ni repercusiones. Somos amigos mudos, no nos miramos directamente ni nos escuchamos. Pero
sabemos que existimos.

Dreams of violence

Estaba en un vagón del metro de la linea azul (la que uso regularmente), el ultimo vagón de la linea azul. El “so called” vagón gay. Nunca he creído en ese mito urbano, he viajado muchas veces en ese vagón y para ser sinceros nunca he visto más gente homosexual de lo “normal”. Era diferente esta vez, una pareja de hombres mostraban abiertamente sus preferencias. A mí no me importaba que actuaran de manera femenina, quien soy yo para juzgarlos. Una mujer, gorda, cabello negro crespo y ojos saltones los miraba fijamente, abiertamente. No sé si lo hacia sin percatarse pero era demasiado obvia. Mientras los miraba comía palomitas de una bolsa de papel, de esas que te solían dar en los circos ambulantes. Los observaba como regularmente observamos a un animal en el zoo. Tenia mis audífonos puestos así que no escuché lo que desencadeno la pelea. La mujer, cara de zapo, les lanzó las palomitas a la pareja gay y empezó a insultarlos. Obviamente nadie hizo nada, solo miraron la escena inexpresivos, indiferentes. Extrañamente la pareja homosexual no hizo ningún esfuerzo por defenderse, se encogieron contra la pared, mirando con ojos atemorizados a la mujer cara de zapo que los agredía. Me quite los audífonos, curioso de saber a que se debía tanta indignación. Escuché una larga disertación de racismo, machismo y estupidez. Enojado, intente en salir en defensa de la pobre pareja. Me volví el blanco de cara de zapo, escuché e intente tolerar, pero fue demasiado. La golpee, puño cerrado en su blanda cara. Ella se tambaleo y con rostro rojo y enfurecido contraataco. No tenia oportunidad, yo defendía la justicia y la tolerancia, el progreso. La derribe y golpee su rostro largamente. Encontré el ritmo perfecto y comencé a exclamar con cada golpe “you cannot destroy the hearth” Fue perfecto, armonioso y justo. La flacidez de su rostro, la dureza de sus huesos, la tibia humedad de su sangre en mis nudillos. Desperté aún sintiendo la sangre en mis manos. No pude dormir más esa noche. Mis sueño de violencia me ha enseñado algo, aún no sé que.

Ranas Hervidas

Mi hermana me contó una historia. Viajaba por el metro y dentro de los vagones unos niños de la calle jugaban atrapadas y usaban a los usuarios del metro como bases para salvación. Uno de ellos señalaría a alguien dentro del vagón y todos ellos correrían y tocarían al extraño para salvarse. Uno de los niños señalo a un hombre y cuando uno de los niños corrió y abrazo al extraño este lo empujó, el pequeño niño perdió el equilibrio y estuvo a punto de caer. Todos en el vagón lo vieron. Otro niño señalo otra “base” y el niño que había sido empujado corrió y abrazo a la nueva basa, un joven, cuando el niño corrió y lo abrazo el joven lo abrazo fuerte, como si el niño de la calle fuera un ser muy querido para él. Cuando mi hermana termino de contarme su historia me comento que le habían dado ganas de llorar, y entiendo porque. Yo también mientras escribo e imagino esto no puedo evitar sonreír.

Hay muchas cosas malas ocurriendo allá afuera, en la calle, en otros estados y en otros países. Siempre ha sido así supongo. Gente mure en todas partes, crímenes suceden, la violencia nos inunda y hemos aprendido a soportarlo, a vivir con miedo. Vemos y escuchamos como miles mueren y nos encojemos de hombros, son desconocidos para nosotros. Endurecemos nuestros corazones, segamos nuestros ojos y silenciamos nuestros oídos, nos deshumanizamos e ignoramos los gritos de agonía que suplican por nuestra ayuda. Somos ranas hervidas y pronto será demasiado tarde para saltar fuera de la olla.

Esperamos por un cambio que jamás sucederá, a que llegue el 2012 y todo sea mejor, que el candidato cambie el mundo, que llegue el mesías, que bajen los cuatro jinetes, un diluvio. Nada eso cambiara nada si no cambiamos desde adentro. Hasta que dejemos de preocuparnos por nosotros mismos y empecemos a preocuparnos más por lo demás, a dejar de ser individuos y seamos una sociedad, dejemos de querer más y pensemos como dar más, dejemos de ser lo que se espera de nosotros y empecemos ser lo que se necesita de nosotros en verdad.  

cinechilango:

La primera imagen NO oficial de Anne Hathaway como Gatúbela.

Oh shit, im so seeing this film

cinechilango:

La primera imagen NO oficial de Anne Hathaway como Gatúbela.

Oh shit, im so seeing this film

(Source: filmsteria)

1 year ago 1 ♥
Descanso y trabajo

<!— @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } —>

Mis papás me contaron una historia una ves. Caminábamos dentro de alguna plaza comercial, (no recuerdo cual, tomas me parecen iguales) yo era aún pequeño, tres o cuatro años a lo mucho. Mi mamá me llevaba tomado de una mano y yo, en la otra, sostenía una bolsa con alguna cosa dentro. Caminábamos felizmente dentro de esa plaza y en algún lugar de esa plaza, yo podía escuchar un ruido robotico, electrónico; Fuera de este mundo. Al pararme frente del establecimiento fue como el mítico “rabbit hole” de Alicia. Un portal hacía un mundo desconocido, lleno de reglas diferentes y abstractas. Colores y sonidos, emociones y pasión. Solté la mano de mi madre, deje caer la bolsa y caminé, solo sin importarme haber dejado la seguridad que mi mamá me brindaba. Ahora se que lo que vi en ese entonces, y aún llego a recordar vagamente, era un establecimiento de maquinitas (arcades, como les dicen estos días).

Desde que tengo memoria siempre me han gustado los videojuegos, no soy muy bueno en ellos, pero eso nunca me ha importado. Mucha gente los ve como un desperdicio de tiempo, y en muchas ocasiones lo son. Limitan nuestras vidas reales con vidas cibernéticas en las que los logros que llegamos a alcanzar tienen muy poca importancia en la vida real (Seria interesante descubrir las diferencias, a parte de las obvias, entre la vida real y la cibernética. Sigue siendo una simulación de la vida real, pero los logros y progresos siguen sustituyendo a los de la vida real y siguen satisfaciendo a la gente). No soy un “gamer” de hueso colorado, y es muy poco probable que lo sea. Conforme pasan los años cada vez me siento más satisfaciendo con mí mismo y mis deseos de progresar se alinean cada vez más con lo que la sociedad requiere de mí y no con lo que yo requiero de ella. Yo no veo a los videojuegos como una perdida de tiempo, si se tiene un balance de ellos en la vida. Hay gente que está obsesionada con hacer ejercicio (lo que es mejor visto pues se supone que mantienen su cuerpo sano, pero en realidad atrofian sus cuerpos sometiéndolos a jornadas ridículas en las que “si no duele no sirve”) Obsesionada con los juegos de azar (donde llegan a perder todas sus posesiones). Todos estos entretenimientos están bien. Jugar con tu consola no te va a pudrir el cerebro, hacer ejercicio no te va a atrofiar, salir a jugar poker o black jack con tus amigos no te va a hacer pobre. Lo que afecta y destruye son las obsesiones, los vicios y adicciones. Debe de haber un balance en las vidas de las personas, no solo con el entretenimiento sino también con el trabajo, todos esos “workaholics” que tienen una adicción al no descanso.

El entretenimiento y el trabajo son las cosas que nos mantienen cuerdos y sanos, un poco más de uno o de otro nos desbalancean y nos hacen daño. Es importante saber cuando descansar y relajarse, darte tiempo para hacer cosas que en realidad te gustan y te llenan, para cuando llegue el momento de trabajar podamos hacerlo con mentes claras y felices.

1 2 3 4 5